¿Periodista, community manager o community gardener?

Muchos post de este blog han girado en torno a la idea de que es necesario un cambio en las estrategias de comunicación de las ONG, que deben pasar de la comunicación unidireccional a la conversación.

En este sentido, acabo de terminar de leer #ParadigmáTIC@s. Comunicación y cultura digital en las ONG de Desarrollo, un libro del que me gustaría destacar una idea de Victor Marí que en la introducción dice que:

Personalmente, tengo que reconocer que la expresión community manager no despierta en mí muchas simpatías. Prefiero el término community gardener, porque genera unas resonancias en torno a la comunicación más próximas a los enfoques que defiendo y a muchos de los elementos positivos que han traído las redes sociales: la comunicación como cercanía, como cuidado, como sentido. La comunicación como una red que se empieza a tejer desde lo cercano y próximo hasta ir implicando a otros en dinámicas solidarias. La comunicación no sólo ni prioritariamente como transmisión de información; más bien, la comunicación entendida como construcción de vínculos.

Totalmente de acuerdo.

Ahora bien, la pregunta es si cambios de enfoque como éste pueden llevarse a cabo con las estructuras actuales de las ONGD o supondrían cambios. Aquí dejo algunas preguntas que me surgen:

  • ¿Deberían los departamentos de comunicación tender a desaparecer y/o a integrarse en espacios más amplios que podríamos denominar de relación con la sociedad?
  • ¿Deberían las ONGD buscar para sus puestos de responsables de comunicación a personas con conocimientos (o sin ellos, pero con actitudes y aptitudes) más relacionadas con la participación, con lo 2.0., que con el periodismo o la comunicación tradicional? Como dice Victor Marí en #ParadigmáTIC@s, “¿A qué se tendría que parecer más el experto de comunicación de una ONGD, a un periodista o a un animador sociocultural?

La respuesta a la primera pregunta, desde mi punto de vista, es afirmativa: todo lo que una ONGD hace en el Norte (comunicación, captación de socios, educación para el desarrollo, incidencia, movilización social, voluntariado, etc.) debería estar bajo un mismo paraguas de promoción del cambio social, que siempre debería tener un claro enfoque de participación, por encima de cualquier otro aspecto.

En cuanto a la segunda, también respondería afirmativamente, aunque con matices. Dado el contexto actual, en el trabajo comunicativo debería incrementarse el porcentaje de “animación sociocultural” en detrimento del “periodismo”, eso sí, sin perder el bagaje y experiencia que dan años de trabajo en la comunicación tradicional. Para ello, habría que estudiar cada organización. Algunas ONGD ya han dado pasos en esta dirección, en otros casos, probablemente  sería suficiente con que el personal de comunicación se recicle y forme para mejorar sus conocimientos y habilidades en procesos más participativos, estrategias de trabajo colaborativo, etc. y en otros, probablemente, serían necesarios cambios de mayor calado.

Es un tema complejo, sin duda, así que os invito a que dejéis vuestros comentarios para que podamos debatir al respecto.

Para los que estéis interesados, los datos del libro citado en este post son: VV.AA. (2012) #ParadigmáTIC@s. Comunicación y cultura digital en las ONG de Desarrollo. Coordinadora de ONGD – España, Madrid.

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10 pensamientos en “¿Periodista, community manager o community gardener?

  1. Me ha llamado la atención que tu nueva entrada se centre en un aspecto que destaqué de la lectura de #paradigmáTIC@s
    Cuando estuve en una fundación y me pidieron un estudio sobre redes sociales en el tercer sector a la hora de enfocar la futura presencia de la ONG en las mismas propuse las 2 opciones que se plantean y cada vez estoy más convencido que la alternativa de hacerlo con la participación de todos es más rica que la de una persona o un departamento especializado en él.
    Y en respuesta a tu segunda pregunta, considero claramente que la respuesta es “animador sociocultural” porque va a ser clave tejer redes con el público e integrar a los socios/fans/amigos/followers para sensibilizar y lograr la misión de la entidad.

    • Hola jupeso1:

      Coincido contigo, la participación de todos es mucho más rica. No obstante, creo que es necesario que alguien -una persona o un departamento- tengan la responsabilidad del tema, orientando este trabajo y facilitando la colaboración de todas esas personas que tenemos alrededor. No sé si estarás de acuerdo.

      También me decanto por fortalecer la parte de animador sociocultural, aunque creo que no se puede dejar de lado la experiencia de todos los que trabajan en comunicación desde hace tiempo. Tendrán mucho que aportar también, aunque tendrán que cambiar sus formas de hacer.

      Lo que no entiendo es el principio de tu comentario, ¿por qué te llama la atención lo de #ParadigmáTIC@s? Me pica la curiosidad.

      A ver si ves esta respuesta y me cuentas.

      Un saludo

  2. Como bien dices, es imprescindible que haya una persona para coordinar el área de comunicación pero si se les dejase participar a todos los miembros de la ONG de una forma directa (por ejemplo, gestionando todos el perfil en las redes sociales) se conseguiría una visión más enriquecedora de la entidad. Soy consciente que esto puede crear un caos de gestión, pero sería una forma de participación más….

    No pretendo ser un radical con los expertos en la materia de comunicación (considero que con las herramientas y recursos que han habido lo han hecho bastante bien) pero no podemos negar que ha faltado movilización ciudadana en la última década por parte de las organizaciones no lucrativas para contar con una base social implicada. No puede ser que al lado de mi casa haya una ONG con la que me podría sentir identificado y que no sepa lo que hace…

    En el municipio en el que vivo hay una barbaridad de ONGs y hasta que no hicieron un llamado “Mercat d’Associacions” no descubrí a muchas de ellas, pero es que ahora conociéndolas no sé que hacen.

    jaja Mi comentario sobre #paradigmáTIC@s se refería a que cuando leí esa parte de la publicación (la cual recomiendo encarecidamente) me identifiqué completamente con el comentario porque creo que ese párrafo que has comentado es el punto de inflexión para enfocar la comunicación de la organización en el escenario de las TICs.

  3. Bastante de acuerdo con ambos.

    Esa figura que se abre paso… Jardinero, dinamizador, animador, catalizador de una comunidad diversa y multiplicada en la que participan todos los relacionados con la organización: trabajadores, socios, colaboradores, extraños… Y pedanteando: arquitecto de un espacio comunicativo cuyo diseño se dirige a construir ciudadanía concreta, cuyas características de estructura y lógica de funcionamiento no sirven para nada más que pasa eso… Para nada más que para eso.

    Esa figura seguramente ya trabaja en muchas organizaciones. La cuestión es si estas están maduras para los cambios organizativos que exige convertirse en un espacio comunicativo de construcción de ciudadanía, de articulación de cambio social. La cuestión, al final, es si esa figura no tendrá que ejercer su jardinería en otro sitio, si es que no lo está haciendo ya en los alrededores de sol.

    Esperemos que no.

  4. Absolutamente de acuerdo con casi todo: el concepto de com.gardener es brillante.

    Pero no creo que haga falta que nos llamemos “animadores socioculturales” mientras existe la preciosa palabra de comunicador/a que es “poner en común”. Hay muchos periodistas que siempre hemos entendido nuestro trabajo en las organizaciones así. como poner en común áreas, niveles, informaciones, personas…Otra cosa es que desde las direcciones hayan entendido que el auténtico valor añadido era ese, y no arrancar espacios en los medios de comunicación…

    Dicho esto, tampoco mataría tan rápido a los periodistas en/de las ONG: pero deberían ser nuevos periodistas como los que está demandando la sociedad, que ordenen, filtren y organicen el sobrexceso informativo, o que sean capaces de resumir, compilar y devolver las ideas de un debate. Con unos medios a la baja en calidad informativa, ¿qué artículos, noticias, informaciones y reportajes moveremos en las redes? No deberíamos renunciar a la calidad informativa, y tampoco pensar en hacerlo solos: nuevas alianzas con medios y periodistas, y formaciones en capacidades comunicativas para todos los equipos.Otro papel importante del gardener es ese: formar a su gente.

    Cada organización debería buscar su fórmula seguramente.

    Gracias por este blog tan interesante.

  5. Hace pocos días me llamó la atención el caso de Fundación Rais, que ha integrado las funciones de comunicación, captación de fondos, gestión de base social, etc. en una sola área llamada “de movilización”. No conozco al detalle el proceso ni la organización, pero como idea-concepto me parece relevante porque deja claro el objetivo (movilización) y los medios (comunicación, captación…) para ello.

    Por lo demás, de acuerdo con todo y con tod@s. 😉

  6. Saludos y felicidades por el post.

    Yo creo que esa disyuntiva se puede solucionar con un concepto que desgraciadamente en España es casi inexistente Comunicación para la participación y el desarrollo. Esta disciplina buscaría combinar los elementos de un periodista tradicional, por así decirlo, con habilidades relacionadas con la participación, la inclusión, las redes etc.

    El problema es que en España no hay facultades en las que se forme a comunicadores. Salvo honrosas excepciones como el máster en el que Victor Marí es profesor.

  7. Tal y como dice montsanto, estoy de acurdo con el articulo, es más desde que me leí el libro vengo implementando el termino de CG (Community Gardener) en lugar de CM (Cmmunity manager). Pero también considero que la figura de animador sociocultural, no es exacta ni suficiente. Como profesional formada en América latina, vuelvo a mis orígenes, es decir a la “Comunicación social”, que es así el título que se obtiene en la mayoría de las universidades a los largo y ancho del continente. Y es que es precisamente eso, trabajar en un ámbito de Comunicación para el desarrollo, en donde el profesional conjuga los medios de comunicación tradicionales y contemporáneos, para movilizar, para sensibilizar , para generar procesos de participación y para visibilizar problemas y conflictos sociales.

  8. ¿No se ha centrando este debate demasiado en la figura de la persona de comunicación?

    Estoy de acuerdo con que las organizaciones deben tener una relación con la sociedad del tipo animador cultural (realmente más de community organizer, que se dice en inglés) y me encanta el termino de community gardener, pero lo importante es que sea una habilidad que tenga la organización y no necesariamente del departamento de comunicación.

    Realmente creo que tiene mucha más potencia e impacto un enfoque distribuido: por un lado, que la “función” de comunicación no se limite sólo al “departamento” de comunicación, sino que se dé dese más áreas de la organización; y por otro, que las “habilidades” de organización comunitaria se den en varios departamentos (también en el comunicación).

    ¿Cómo hacerlo? Seguro que hay varias vías. La que comenta Jaume del caso de Rais puede ser una, quizás la más fácil a corto plazo. Otra, como dije Jorge, tener personas con perfiles mixtos (para el medio plazo), pero ojo, no sólo que los de comunicación sepan de trabajo social, sino también los de movilización. Para mí es más importante que sean los de movilización los que tengan perfil de community gardener y no tanto los de comunicación. Conclusión: que no sean sólo los de comunicación los que usen los medios digitales.

  9. Valentín, totalmente de acuerdo, e incluso más allá. Que el debate respecto de las competencias que deben tener los profesionales de las ONG no esconda el que, a mi parecer, es el gran tema de fondo. Disculpadme esta autocita de #ParadigmáTIC@s (p. 65):

    “En este nuevo paradigma socio-comunicativo no es posible pretender que una persona -o un grupo reducido- ejerza la portavocía de la organización en sentido clásico. La conversación, el debate, la pregunta surgen en cualquier punto de la red y en cualquier momento. Es necesario, pues, descentralizar la gestión comunicativa y transferir a la base social la legitimidad para hablar como parte de la organización. […] un individuo que en su relación con una ONGD no sienta que puede expresarse en primera persona difícilmente avanzará en su compromiso y su complicidad
    hacia la misma. Y aún menos ejercerá de lluvia fina y constante empapando con sus valores todo lo que haga, que es lo que acaba provocando la verdadera transformación social”.

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