Opinión pública y cooperación al desarrollo

Hacia nuevas solidaridadesCuando Stéphane Hessel pregunta a Bernard Dumont, uno de las personas que colaboran en Hacia nuevas solidaridades. Diez diálogos sobre cooperación al desarrollo, éste le responde lo siguiente:

El apoyo amplio y reforzado de la opinión pública es indispensable para una mejor eficacia de buenas políticas, tanto públicas como no gubernamentales, de ayuda al desarrollo.

Una parte nada despreciable de la opinión pública está, en principio, sensibilizada con las dificultades que existen en los países del Sur, ya que los sondeos revelan que la proporción de los donantes para acciones de solidaridad es considerable; la tarea que hay que llevar a cabo consiste en:

  1. ampliar esta fracción de la opinión;
  2. mejorar la información de los que están sensibilizados.

Estos dos aspectos de la tarea que hay que realizar sólo serán eficaces si se apoyan sobre un mismo argumento, adaptable en su conjugación según los sondeos públicos: completar lo sentimental con lo racional.

Lo sentimental es la compasión por las situaciones intolerables de las poblaciones desfavorecidas de los países en dificultades: es lo que anima primero a los que muestran alguna sensibilidad y los lleva, sobre todo, hacia acciones de urgencia. Ahora bien, está claro que este tipo de compromiso tiene sus límites: primero, porque a algunos, menos sensibles, lolo les afecta un poco la miseria del prójimo, y, después, también porque un compromiso fundado solamente en la compasión corre el riesgo de debilitarse ante la actitud inexcusable de algunos dirigentes de los países desfavorecidos (los únicos sobre los que nos informan los medios de comunicación). Pero cuando la solidaridad sobrepasa el estadio del suministro de bienes para consagrarse hacia el desarrollo, al refuerzo de las capacidades de iniciativa y de verdaderas responsabilidades en la óptica de culturas diferentes, y con mayor razón cuando se trata de cuestionar nuestros propios modos de vida y de pensamiento y la perpetuación de la ideología dominante, entonces es el enfoque racional el que se impone.

Asimismo es necesario, en todos los casos, demostrar que el porvenir del planeta, la paz y la prosperidad en el mundo (y, por tanto, también en nuestro país) no pueden asegurarse mientras sigan existiendo desigualdades tan intolerables e incluso se agraven, como ocurre en la actualidad.

La cita es de: Stéphane Hessel (2009) Hacia nuevas solidaridades. Diez diálogos sobre cooperación al desarrollo. Los libros de la catarata, Madrid.

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