Ciudadanía, libertad pública y participación política

Es flagrante la falta de interés de la gran mayoría de la población en lo que atañe a los asuntos políticos. Para Arendt, y es difícil discrepar de ella, el problema reside en la inexistencia de un espacio público auténtico al cual los ciudadanos tengan acceso verdadero, o sea, la política se ha convertido en una profesión. Y al ciudadano le falta el requisito básico para su existencia: la participación en los asuntos públicos. Arendt recuerda las palabras de Jefferson, “Ame a su próximo como a sí mismo, y a su país más que a sí mismo”, como una advertencia en cuanto a la necesidad de garantizar al pueblo un espacio público más amplio que sólo el del voto y mayores oportunidades de hacerse oír que sólo la concedida en el día de las elecciones, esto es, de nada vale conferir poder al pueblo si cada individuo no tiene la oportunidad de actuar como ciudadano. Eso, según Jefferson, sólo sería posible si la nación se hiciera presente en lo cotidiano del individuo, por medio de la participación de cada uno en el gobierno, en la gestión pública.

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La indiferencia ante los negocios públicos, y por tanto, la no implicación del “ciudadano” con la acción política, con la esfera pública, tal vez sea el mayor problema al que la humanidad se enfrenta. El siglo XX mostró claramente lo que la apatía política y el auge del hombre – masa pueden hacer con pueblos enteros. ¿Cómo será el siglo XXI? Para Arendt, las libertades democráticas se basan en la igualdad de todos los ciudadanos; no obstante, esas libertades sólo adquieren sentido y funcionamiento cuando cada uno de los ciudadanos asume su papel en los numerosos espacios públicos.

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Se puede concluir, con Hannah Arendt, que ciudadanía es el derecho a tener derechos, sin necesidad de ser nacional, en el sentido de vinculación, por nacimiento o por naturalización, de un Estado. Ser ciudadano es participar políticamente, es pactar y cumplir los pactos, es tener derechos per se. Los derechos no son de un Estado que los “diera” a los individuos. Los derechos son del hombre. Ciudadanía aúna libertad pública y participación política, al tiempo en que exige igualdad y práctica de solidaridad entre los miembros de la comunidad.

 

La cita es de: Bernat Riutort (coord.) (2007) Indagaciones sobre la ciudadanía. Transformaciones en la era global. Icaria, Barcelona.

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