Grupos motores para transformar la realidad

Grupos motores

Cuando hablamos de retos de la movilización social, casi siempre dirigimos la mirada hacia la comunicación, hacia cómo hacer llegar el mensaje para que el resto se mueva. Cualquiera que haya leído algo en este blog sabrá que comparto esa necesidad de mejora, pero también tengo que decir que no creo que sea lo único en lo que haya que reflexionar, cambiar y mejorar. Otra de las claves para mi está relacionada con la participación y el empoderamiento. Quizá si una parte del esfuerzo de las organizaciones sociales se dedicara a trabajar con, cuidar a y sumar en lo que algunos llaman grupos motores estaríamos más cerca de donde queremos. Sobre estos grupos, comparto algunas ideas que he leído en Redes de vida desbordantes:

  • Sobre las motivaciones: “En primer lugar, lo que llaman el ‘humor, espectáculo’, es decir, generar ambientes agradables sin caer en el espectáculo de diversión tan solo. Una cierta tensión interior al grupo para la creatividad social, ha de estar aderezada con un cierto sentido del humor común. O sea, ser un grupo que sea capaz de reírse de sí mismo cuando hay fallos o problemas no resueltos. Esta es una base del saber estar, del habitar, sin la cual es más difícil funcionar. Luego el “poder, pertenencia y seguridad”, es decir, poder sentirse miembro y protagonista de la tarea colectiva, no en el sentido de mandar, sino del poder-hacer. ‘Los grupos inteligentes operan sabiendo que el campo del poder es variable. Esto es que el poder que se acrecienta no siempre es a costa de quitárselo a otro […] poder recíproco. Aunque ha sido poco teorizado, sabemos por experiencia que la interacción da poder sin sustraerlo […] La sinergia es precisamente el aumento de poder horizontal’. Aunque el equilibrio entre diversidad y seguridad de pertenencia casi siempre es complejo, si no nos centramos en identidades muy definidas sino en tareas y ambientes con métodos comunes, es más fácil resolver las tensiones. La ‘utilidad, aprendizaje’ es una motivación de forma que las iniciativas de cada cual se puedan sentir operativas para el grupo, y que al menos esta pedagogía sea contagiosa. Se va construyendo lo que es el ‘sentido’ así, como resultado de las anteriores motivaciones, y no como previo requisito. De esta manera, al construir estos sentidos los grupos motores pueden ser lo que se llaman grupos inteligentes, si avanzan en estas tareas operativas”.
  • Sobre los objetivos, tareas e ideologías: “En los ‘grupos motores’, por un lado se mezclan distintos sectores profesionales o voluntarios, con unas ideologías u otras, pero con algún objetivo concreto común y con metodologías participativas claras y acordadas por todo el grupo. (…) Estas tareas se colocan por encima de las ideologías o motivaciones particulares de cada persona o grupo, o sea, que cada cual se guarda su posición concienciadora ‘en el bolsillo’. Se centran en la escucha, en la autoformación, en la creatividad colectiva, mostrando en la práctica operativa del proceso, en cada tarea concreta, cómo sirven mejor la construcción de la acción y el conocimiento colectivo, y no tanto partiendo de debates de principios teóricos“. Los grupos motores son “unos grupos de una tarea conjunta que preparan, sirven y dinamizan al proceso más allá de sus diferencias”.
  • Sobre las cuestiones internas: Estos ‘grupos motores’ no tienen soluciones, pero sí pueden activarlas escuchando y haciendo puentes, provocando saltos en las construcciones colectivas y creativas, en donde los participantes se sienten protagonistas y no unas meras correas de transmisión. La forma de mantener estos procesos tiene que ver con que el ‘Grupo Motor’ no se convierta en un grupo de líderes permanentes o de ‘representantes’, que es un fallo que se repite demasiado”. Y añade: “No se trata de tratar a todos por igual , como cuidar de cada uno ‘según sus necesidades’, para potenciar a cada cual según sus capacidades”
  • Sobre la relación con los que no están en el grupo: “Los llamamos ‘grupos motores’ precisamente porque están animados por esas motivaciones internas que les hacen dinamizar la vida a su alrededor, están construyendo su ‘poderío social’ y en cierta manera son contagiosos. Estos grupos no tienen por qué ser familiares o de tipo ideológico, sino que pueden surgir en el trabajo o en alguna tarea o ‘marea’ en el vecindario, en los estudios o entre amigos simplemente. Pero son ‘puentes’ muy útiles en los circuitos de comunicación cara a cara, son la base de la generalización de acciones y de los conocimientos, porque se mueven entre las redes del tejido social en la vida cotidiana, y hablan los mismos lenguajes que la gente de su entorno y ambiente“.

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Notas:

  • La imagen sobre este texto es de ONGAWA. En ella aparecen varios miembros del equipo con el que trabajé bastantes años. No diré que son la imagen exacta de lo anterior, pero sí que están muy cerca.
  • La cita pertenece a: Tomás R. Villasante (2014) Redes de vida desbordantes. Fundamentos para el cambio desde la vida cotidiana. Los libros de la catarata, Madrid.
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