Manual de campañas para la movilización y la transformación social

hello

Que te inviten a dar un curso siempre es motivo de alegría. Algo debes saber y algo debes estar haciendo bien para que te den espacio y tiempo para hablar del tema que sea. Estos días estoy dando el curso Movilízate. Diseño de campañas para la transformación social en la Universidad de Granada. Así que estoy alegre.

Además del reconocimiento, organizar un curso te ayuda a ordenar ideas, recuperar textos y materiales que estaban “perdidos” en un disco duro, repensar dudas, y mucho más. Como resultado de este proceso, me he animado a escribir este breve Manual de campañas para la movilización y la transformación social.

Espero que sea de utilidad a organizaciones, movimientos, colectivos, personas,… que quieran organizar campañas.

 

Breves agradecimientos: este manual no habría sido posible sin el Centro de Iniciativas de Cooperación al Desarrollo de la Universidad de Granada. Tampoco sin la experiencia adquirida durante mi paso por Oxfam Intermón, Entreculturas, Prosalus y, muy especialmente, ONGAWA.

 

¿Se moviliza o no la base social de las ONGD?

Toma la calle 15/05/11La base social de las ONGD no se moviliza. He oído esta frase miles de veces desde que empecé en esto de la cooperación hace ya unos cuantos años.

Pero, ¿es esto así? Vuelvo a mayo de 2011 a hacer unas comprobaciones. Estoy en la Puerta del Sol. Encuentro muchas caras conocidas. Algunos son voluntarios y voluntarias de mi organización, otros son amigos que colaboran en otras ONGD, también me cruzo con técnicos de otras organizaciones que me dicen que van a una de las asambleas con un grupo de socios.

¿Casualidad? No lo creo, tampoco conozco a tanta gente.

Recientemente ha circulado en la red una encuesta sobre el 15M y hace unos días eldiario.es publicaba una noticia sobre los resultados. Entre las personas que decían que el 15M no era su primera experiencia de participación (43%), casi un tercio (30%) provenían de ONG, aportando estas organizaciones al movimiento más activistas que partidos políticos, sindicatos o grupos culturales. Es decir, que, si no me equivoco, más o menos, el 13% del 15M provenía de ONG (entiendo que de todo tipo, no sólo de desarrollo). Unos cuantos miles de personas.

Parece, por tanto, que esa frase que tanto oigo no es del todo cierta.

Algunos dirán que la encuesta tiene fallos metodológicos, por lo que los datos no son significativos. Es posible, pero también es verdad que hay una conclusión general más allá del número concreto sobre la que no podemos desviar la atención: las personas de las bases sociales de las ONGD se movilizan y algunas -muchas diría yo- no lo hacen con sus organizaciones sino que buscan otros espacios de participación.

Al menos a mi me parece preocupante, ya que, en teoría, uno de los objetivos de buena parte de las ONGD es, precisamente, la transformación social y la construcción de una ciudadanía global activa.

Si seguís este blog, habréis leído algunas de mis ideas al respecto. No me gusta repetir, pero como dice mi compañera Verónica, tenemos que ser cansinos hasta el cansancio, así que ahí van de nuevo algunas de ellas:

Nos queda mucho trabajo por hacer.

Otra definición de movilización social

ONGAWA En MovimientoEn ONGAWA, la organización en la que trabajo, elaboramos hace algunos años una estrategia de movilización social que incluye la siguiente definición:

La movilización social es un conjunto de acciones de diversa índole y en diferentes formatos por las que ONGAWA y su base social reivindican, tratan de promover o provocar, buscando el apoyo del resto de la ciudadanía, un cambio social, es decir, una alteración de las estructuras sociales, económicas y/o políticas que favorecen la construcción de una sociedad más justa, equitativa y solidaria y un entorno social favorable para el ejercicio de los Derechos Humanos.

La movilización social hace referencia a acciones en defensa de una causa que contribuyen a cambiar reglas, leyes, valores, comportamientos, actitudes o creencias de la sociedad con la intención de construir un mundo libre de pobreza.

ONGAWA considera la movilización social como una fase dentro de la Educación para el Desarrollo, entendida como un proceso educativo para favorecer la comprensión en las interrelaciones económicas, políticas, sociales, culturales entre el Norte y el Sur que, además, quiere promover valores y actitudes que estén relacionados con la justicia, la solidaridad y hacer que las personas busquen vías de acción, se muevan, no se queden solamente con una información y con apenas una sensibilización, sino que busquen vías de acción que son las que finalmente estimularán la solidaridad y una cooperación activa. Se pretende, por tanto, una coordinación y continuidad entre las acciones de información / comunicación, sensibilización y movilización social.

Emociones y movilización social

Manuel Castells es un autor que sale recurrentemente en la bibliografía de muchos de los libros que he leído últimamente, aunque, hasta ahora, nunca había tenido entre mis manos una de sus publicaciones. Redes de indignación y esperanza es la primera de ellas y, de momento, tengo que decir que el contenido es interesante. De lo que he leído hasta el momento, creo que no puede faltar en este blog lo que comenta sobre las emociones más importantes para la movilización social y el comportamiento político.

Según la teoría de la inteligencia afectiva –escribe Castells- las emociones más importantes en este sentido “son el miedo (una emoción negativa) y el entusiasmo (una emoción positiva)”.

El entusiasmo, a su vez, está relacionado con la esperanza que “proyecta el comportamiento hacia el futuro. Como una de las características diferenciadoras de la mente humana es la capacidad para imaginar el futuro, la esperanza es un ingrediente fundamental para apoyar la acción de búsqueda de objetivos”.

Pero para que haya entusiasmo y esperanza primero hay que superar la ansiedad:

La ansiedad es una respuesta a una amenaza externa sobre la que la persona amenazada no tiene control. Por lo tanto, la ansiedad lleva al miedo y tiene un efecto paralizante. La superación de la ansiedad en un comportamiento sociopolítico a menudo es resultado de otra emoción negativa: la ira. La ira aumenta con la percepción de una acción injusta y con la identificación del agente responsable de ella. Las investigaciones neurocientíficas han demostrado que la ira está asociada a un comportamiento que asume riesgos. Cuando el individuo supera el miedo, las emociones positivas se imponen a medida que el entusiasmo activa la acción y la esperanza anticipa la recompensa de la acción arriesgada.

Hasta aquí el plano individual. Para pasar al colectivo, al movimiento social, Castells indica que “la activación emocional de los individuos debe conectar con otros individuos”. Y añade:

Para ello se requiere un proceso de comunicación de una experiencia individual a los demás. Para que un proceso de comunicación funcione, hay dos requisitos: la consonancia cognitiva entre emisores y receptores del mensaje y un canal de comunicación eficaz. La empatía en el proceso de comunicación está determinada por experiencias similares a las que motivaron el estallido emocional original. En concreto: si muchos individuos se sienten humillados, explotados, ignorados o mal representados, estarán dispuestos a transformar su ira en acción en cuanto superen el miedo. Este miedo lo superan mediante la manifestación extrema de la ira en forma de indignación cuando tienen noticia de que alguien con quien se identifican ha sufrido algo insoportable. Esta identificación se consigue mejor compartiendo sentimientos en una forma de compañerismo que se crea en el proceso de comunicación. La segunda condición para que las experiencias individuales se conecten y formen un movimiento es, por tanto, la existencia de un proceso de comunicación que propague los acontecimientos y las emociones asociadas a las mismas. Cuanto más rápido e interactivo sea el proceso de comunicación, más probable es que se forme un proceso de acción colectiva, arraigado en la indignación, impulsado por el entusiasmo y motivado por la esperanza.

Los datos del libro son: Manuel Castells (2012) Redes de indignación y esperanza. Alianza Editorial, Madrid.

Movilización y transformación social frente a la crisis

El Observatorio del Tercer Sector publicó en 2008 un documento titulado “La crisis y el tercer sector: una oportunidad para la transformación social” en el que hace una serie de propuestas para hacer frente a esta situación. De ellas destaco dos, de las que he hablado en otras ocasiones en este blog:

Promover la movilización social

El motor de las organizaciones no lucrativas es su base social. Más allá de afrontar las dificultades financieras y del día a día provocadas por el contexto de crisis, es importante que las entidades centren sus esfuerzos en acciones que promuevan la movilización social. Las personas constituyen el principal capital de las organizaciones del tercer sector y, en este sentido, se deben desarrollar estrategias para vincular e implicar la sociedad civil en las acciones que realizan. Esto es imprescindible para reforzar su legitimidad y reconocimiento social. En ningún caso, la crisis debe ser una excusa para renunciar a la implicación y al compromiso social en los asuntos de interés colectivo.

Reforzar el papel del tercer sector como agente de transformación social

La crisis actual es el resultado de un modelo económico perverso y poco ético. En este contexto, el tercer sector debe ser capaz de reforzar su papel como agente de transformación social y ofrecer un modelo alternativo. Así pues, en un momento en que hay una opinión pública preocupada, hay que aprovechar para visualizar la contribución del sector no lucrativo a la sociedad y liderar una respuesta colectiva ante el sistema actual.

Interesantes recomendaciones que quizá no hemos puesto en práctica con la intensidad necesaria. Aunque han pasado cuatro años desde su publicación, todavía estamos a tiempo de avanzar en este tema.

¿Qué es la movilización social?

Cuando alguien me pregunta ¿en qué trabajas? y le cuento que soy el responsable de movilización social de una ONGD, sé que, en al menos el 90% de las ocasiones, habrá una pregunta después: ¿Qué quiere decir movilización social? Últimamente he de reconocer que, gracias al 15M, primavera árabe, etc., esta pregunta viene acompañada cada vez más o incluso sustituida por otra: ¿Qué tiene que ver organizar manifestaciones con la pobreza en los países del Sur (suelen decir Tercer Mundo)?

Volviendo a la primera pregunta (dejaré la respuesta a la segunda para otra ocasión), es cierto que muchas ONGD hablamos de fomento de la movilización social, pero que no hay muchas fuentes en las que encontrar un marco teórico o definición, o al menos no se comparte hacia el exterior o yo no he sabido encontrarla.

Por suerte, hace algunas semanas me llegaron las “Reflexiones sobre Movilización Social 2008 – 2012” de Mosaiko, que incorpora una definición interesante:

Un proceso participativo de acciones colectivas orientadas a promover, contribuir e impulsar, propuestas alternativas y críticas al modelo de sociedad dominante que ahonden en una mayor justicia social. Este proceso entiende que la transformación pasa por la ocupación y la presencia en los espacios públicos para denunciar, reivindicar, educar y sensibilizar sobre dichas alternativas.

En este proceso son fundamentales la creatividad, la afectividad, conectar con lo cotidiano, enredarnos, acompañarnos, ser conscientes de la interdependencia entre lo local y lo global, la diversidad y la pluralidad.

Además de la definición, en Mosaiko aportan ideas sobre los objetivos, los lugares y las formas de hacer movilización social. Os dejo las, desde mi punto de vista, más relevantes:

  • La movilización social es un medio para contribuir a la transformación social, “así como visibilizar la posibilidad de ser protagonista el cambio”. Se busca “visibilizar e incidir políticamente (en las instancias de poder y decisión) para cambiar una realidad injusta”.
  • Son clave la información y la reflexión previa, “para hacer propuestas alternativas”.
  • La participación, entendida como proceso, es otra de las claves. “Un proceso continuo y constante orientado a formar parte y transformar, con otras personas, el conjunto de relaciones y espacios sociales”.
  • La calle es el espacio principal para la movilización social, complementado por el espacio virtual. Hay que tener cuidado de que las movilizaciones promovidas a través de la red (ciberactivismo) no desmovilicen a las personas en los espacios presenciales. Como comentaba en otro post, ojo con los matrix solidarios.
  • Para movilizar es importante no caer en la abstracción, hacer propuestas concretas y promover acciones creativas.
  • “Toda movilización social no implica necesariamente una presencia masiva de personas. Puede haber un momento que se necesite movilizar a mucha gente pero puede haber otros en los que lo importante no sea la cantidad de gente sino la mera presencia en la calle. (…) En ocasiones, la inevitable evocación de movilizaciones masivas nos inmoviliza”.
  • “La conexión con lo cotidiano: Es necesario plantear acciones que partan de la realidad de las personas y colectivos. Las acciones se hacen más fáciles cuando podemos ponerlas en práctica en nuestro quehacer cotidiano”.
  • Hay que ofrecer opciones de participación para todo el mundo, y eso pasa en buena medida por facilitar que cada persona pueda “adquirir distintos niveles de compromiso según sus posibilidades”.

No sé si la próxima vez que me pregunten podré hacer referencia a este post para que quién sea entienda a qué me dedico. De lo que estoy seguro es de que el documento de Mosaiko será de interés para cualquiera que le interese este tema, así que os recomiendo su lectura (podéis descargarlo aquí).

Por cierto, ¿alguien tiene una definición de movilización social diferente?

Incidencia y movilización social como proceso

Llevaba tiempo pensando en un post sobre la incidencia y la movilización social como proceso, cuando cayó en mis manos la “Guía de incidencia para el Derecho a la Alimentación” de la que extraigo algunos párrafos que considero especialmente interesantes en relación a este tema:

(…) la incidencia la debemos entender como un ejercicio que pretende implicar a la ciudadanía en la vida pública y movilizarla a favor del bien común. Por lo tanto, hacer incidencia es una manera de fortalecer la participación ciudadana en la toma de decisiones; para ello es necesario contar con una ciudadanía activa y propositiva, más allá de las meras demandas o de la movilización callejera. (…)

(…) La incidencia puede entenderse a partir de dos enfoques que son compatibles: desde la movilización social (proceso) y desde los resultados (cambios producidos). Cuando hablamos de movilización social nos referimos a un proceso en el que los integrantes de una comunidad toman conciencia de un problema, lo identifican como prioritario y buscan formas de actuación. A menudo se simplifica la movilización social y se la reduce a la simple producción de eventos con impacto social. “La movilización es un proceso que, desde lo cotidiano, busca influir en los modos de pensar, decidir, actuar e imaginar un proyecto de sociedad garantizando la participación de sectores sociales diferentes. La clave de este proceso está en el sentido de fondo que lo orienta, la definición de sus objetivos, la selección de los actores para impulsar la movilización y el alcance de la acción en diferentes ámbitos”. (…)

(…) La forma de conseguir el resultado tiene su importancia ya que si se logra a través de procesos participativos obtenderemos otros resultados complementarios, tales como la toma de conciencia sobre el derecho a la alimentación [o cualquier otro tema] el empoderamiento de la sociedad, la formación o el surgimiento de liderazgo social. (…)

Los párrafos anteriores están extraídos de: Campaña “Derecho a la alimentación. Urgente” (2011) Guía de incidencia para el Derecho a la Alimentación. Campaña “Derecho a la alimentación. Urgente”, Madrid.