Manual de campañas para la movilización y la transformación social

hello

Que te inviten a dar un curso siempre es motivo de alegría. Algo debes saber y algo debes estar haciendo bien para que te den espacio y tiempo para hablar del tema que sea. Estos días estoy dando el curso Movilízate. Diseño de campañas para la transformación social en la Universidad de Granada. Así que estoy alegre.

Además del reconocimiento, organizar un curso te ayuda a ordenar ideas, recuperar textos y materiales que estaban “perdidos” en un disco duro, repensar dudas, y mucho más. Como resultado de este proceso, me he animado a escribir este breve Manual de campañas para la movilización y la transformación social.

Espero que sea de utilidad a organizaciones, movimientos, colectivos, personas,… que quieran organizar campañas.

 

Breves agradecimientos: este manual no habría sido posible sin el Centro de Iniciativas de Cooperación al Desarrollo de la Universidad de Granada. Tampoco sin la experiencia adquirida durante mi paso por Oxfam Intermón, Entreculturas, Prosalus y, muy especialmente, ONGAWA.

 

Voluntariado en ONGD: ¿proceso educativo transformador y cauce de participación ciudadana? Debate

Tras el diagnóstico que os comentaba en el post anterior me surgían varias preguntas de las que destaco cuatro:

1. ¿Qué quiere la gente? ¿Qué quieren nuestros voluntarios y voluntarias?

Es probable que no quieran participar de una manera diferente más allá de su tarea o quizá prefieran otros espacios de participación –por ejemplo las actuales mareas o el 15M- a los que las ONGD ofrecemos. Desde luego lo más lógico sería preguntarles a ellos y a ellas.

Sin haber hecho ese ejercicio, me aventuro a pensar que las organizaciones de desarrollo tenemos la obligación de tratar de fomentar la construcción de ciudadanía entre nuestro voluntariado, ofreciendo espacios, canales y herramientas de participación más allá de la tarea, siendo conscientes, eso sí, que la última palabra es de cada persona, que elegirá si toma o no esta opción.

2. ¿Quieren las ONGD contribuir a la transformación social?

A bote pronto casi todo el mundo dirá que sí, pero también estoy convencido de que la mayoría de los que están vinculados al mundo de la cooperación habrán oído varias veces frases del estilo “déjate de saraos y charlas. Lo que hay que hacer es construir pozos para darle agua a la gente”.

Más allá de lo que podría ser una anécdota, veamos que han hecho las ONGD en los últimos tiempos. En diciembre de 2011, en el III Encuentro del Sector, una conclusión predominó claramente sobre las demás: estamos en una nueva época en la que se hace imprescindible reforzar la base social, la movilización social y recuperar el espíritu asociativo y militante de las organizaciones. Año y medio después, al menos desde mi punto de vista, los grandes movimientos tienen un objetivo diferente: buscar financiación alternativa para paliar la bajada de ingresos por la pérdida de socios y desaparición de convocatorias de subvenciones de cooperación. Las campañas de captación han sido mucho más protagonistas que las de movilización e incluso, según tengo entendido, algunas organizaciones han empezado a buscar fondos en las cooperaciones australiana, canadiense o suiza o a captar socios en países emergentes como Perú o Brasil. Todo parece indicar que el camino apunta a perpetuar el modelo de ONGD centradas en la gestión de proyectos.

 3. ¿Saben las ONGD contribuir a la transformación social desde el voluntariado?

¿Saben qué hay que hacer en el círculo rojo para que ese esquema sea real? En mi opinión, algunas organizaciones –pocas- saben algunas cosas, pero la mayoría, aunque quisieran, tienen un largo camino que recorrer.

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4. ¿Pueden las ONGD contribuir a la transformación social desde el voluntariado?

¿Se pueden poner en marcha procesos educativos transformadores que necesitan largos periodos de tiempo en organizaciones que funcionan con una visión de corto plazo, habitualmente marcada por una financiación de proyectos de carácter anual?

¿Con las estructuras actuales y formas de trabajar de las ONGD se puede contribuir a la transformación social desde el voluntariado? En este sentido, Víctor Marí habla de organizaciones con una estructura similar a la de la fábrica fordista, en las que en la parte de abajo están socios y voluntarios que ejecutan obedientemente las decisiones de los de arriba, en las que los expertos diseñan los proyectos que no tienen en cuenta las opiniones de los que están al pie del cañón o en las que no se pide al de abajo que piense, reflexione o participe activamente.

La pregunta es si estas estructuras y formas de trabajar permiten ascender en la escalera de la participación del voluntariado:

2¿Se puede promover la transformación social sin ser organizaciones políticas? La respuesta parece ser que no, al menos, como ya recogía en otro post, hay autores que dicen que:

El voluntariado en cuanto a actividad participativa, se ha de proyectar necesariamente sobre el espacio público y en consecuencia, tiene siempre una dimensión política que actualmente se está perdiendo en muchas ocasiones, en aras a una pretendida neutralidad o apolitismo que conduce a la pérdida de capacidad transformadora.

En este sentido, me resisto a dejar fuera de este post una frase que me gusta mucho del Manual de  campañas para la movilización social de ONGAWA:

 La omisión y la inacción es ya un posicionamiento político, pues mantiene la injusta distribución mundial de recursos y deja las manos libres a otras fuerzas sociales que no dudan de la necesidad y eficacia de la acción política.

La última cuestión es si se puede contribuir a la transformación social mirándonos continuamente el ombligo, es decir, sólo con mi campaña y sólo con mi logo. Seguro que no, porque el mensaje implícito es que lo que hacen las demás –organizaciones y movimientos sociales- no importa y no podemos olvidar que la lucha contra la pobreza tiene múltiples caras, muchas más de las que una organización sola pueda abordar por muy grande que sea.

Aquí terminaba mi intervención. Mi última imagen fue para la primera página de los comic de Astérix que siempre dicen “Toda la Galia está ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste todavía y siempre al invasor”. Así me parece que está esto del voluntariado transformador en las ONGD.

Voluntariado en ONGD: ¿proceso educativo transformador y cauce de participación ciudadana? Diagnóstico

Esta semana he participado en un desayuno – taller que organizaban Entreculturas e Intered en el que me pidieron que hablara sobre el voluntariado en ONGD como proceso educativo transformador y cauce de participación ciudadana.

Os resumo a continuación mi visión de cómo está el sector –el diagnóstico- y dejo para un post posterior algunas preguntas sobre las que creo que deberíamos reflexionar para poder seguir avanzando.

La hipótesis que manejamos es que el voluntariado es un proceso por el que las personas adquieren conocimientos, valores, actitudes, etc. tendentes a una ciudadanía activa. Simplificándolo mucho, sería algo así como lo reflejado en la siguiente imagen:hipótesis

Es decir, que las personas que hacen voluntariado van cambiando, toman conciencia de su pertenencia a una comunidad local y global, y tienden a incrementar su participación en la vida y asuntos públicos y su interés en luchar frente a la injusticia. Como refleja el Plan General de Voluntariado de Intered, los voluntarios y voluntarias pasarían a sentirse portadores y defensores de sus derechos y de los derechos de los demás.

¿Es esto realmente así? Aunque el sector es muy heterogéneo, creo que, en general, podemos decir que no. Existe un claro sesgo hacia el voluntariado tarea, como indican algunos datos como los siguientes:

¿Cómo definen el voluntariado las ONGD? Si tomamos, por ejemplo, qué dicen las páginas web de las organizaciones más conocidas por la ciudadanía según el informe Así nos ven. ¿Qué sabemos y cómo valoramos a las ONGD? podemos ver, como queda reflejado en la nube de palabras que incluyo a continuación, que los conceptos que predominan están claramente vinculados a la tarea y no tanto a ideas como ciudadanía activa o transformación social.

paginas

¿Qué tipo de voluntariado ofrecen las ONGD? Entrad en la página www.hacesfalta.org y podréis comprobar que no es raro encontrar ofertas de voluntariado que incluso llevan como título “Técnico de proyectos de cooperación” y cuyas funciones son más propias del personal contratado que del voluntariado. Esta es una tendencia creciente en el sector. Como consecuencia de la crisis muchas organizaciones están tratando de sustituir a los técnicos que no pueden pagar con voluntarios. Una vez más, la tarea es la protagonista.

¿Dónde está el voluntariado? En muchas ocasiones depende de las áreas y departamentos de recursos humanos, incluso de los de administración, con una clara visión de recurso, más que de transformación social. De hecho, la palabra más asociada a voluntariado suele ser gestión.

¿Se moviliza el voluntariado de las ONGD? Según las evaluaciones de la campaña Pobreza Cero, la campaña de todo el sector, la movilización ha ido decreciendo desde las primeras acciones en 2005, lo que suele achacarse, entre otras razones, a la falta de interés de las organizaciones por movilizar a sus bases sociales.

¿Cómo participa el voluntariado? Aunque no se puede generalizar, he estado en evaluaciones de campañas o programas de voluntariado de varias ONGD en las que algunas personas decían que se sentían mano de obra barata o que no podían participar en la toma de decisiones, que éstas venían marcadas “desde arriba” y que no se escuchaba a los voluntarios y voluntarias. Claramente un enfoque bastante lejano al fomento de la participación y la construcción de ciudadanía desde el voluntariado.

Indicios como estos me reafirman en mi opinión de que la hipótesis de partida no es real y que el modelo predominante es uno en el que las personas van a las ONGD a hacer sólo y exclusivamente su tarea, sin que se tengan en cuenta objetivos de transformación social. De nuevo simplificando, la realidad se parecería a lo siguiente:

nueva hipótesis

Y esta situación no puede entenderse fuera del paradigma dominante marcado por las siguientes tendencias:

  • La ciudadanía muestra poco interés y está poco informada. Ni los más implicados pueden mantener una conversación demasiado larga sobre los temas que trabajamos.
  • El modelo se basa en la relación entre un “poderoso donante” y un “receptor agradecido”.
  • Se buscan seguidores en vez de miembros, situándolos a una distancia prudencial.
  • Fomento de modelos de participación barata.
  • Se trata a las personas como euros con piernas.
  • Predominio del enfoque de gestión de proyectos frente al fomento de la implicación ciudadana.
  • Organizaciones prestadoras de servicios más que demandadoras de Derechos Humanos.

Como os decía, dejo para un post futuro algunas reflexiones o preguntas que nos podrían ayudar a avanzar en este sentido.