Acción individual-puntual instrumental vs acciones colectivas-transformadoras

Voluntariado transforma

Haciendo un rápido recorrido por la misión de organizaciones de desarrollo es fácil encontrar conceptos ampliamente repetidos:

  • erradicación de la pobreza y exclusión,
  • defensa de los derechos humanos,
  • promoción del desarrollo humano,
  • solidaridad con los más desfavorecidos,…

Si buscamos un denominador común de todas estas metas, sin duda podría establecerse en torno a la idea de “transformación”, ya que para su consecución son requeridos cambios de políticas, de actuaciones institucionales, de patrones de producción y consumo, de relaciones internacionales, entre otros. En definitiva, las organizaciones sociales buscan transformar las sociedades en aras de la justicia, la inclusión, la solidaridad,… y estos cambios pasan, ineludiblemente, por conseguir una ciudadanía comprometida y activa con los cambios que se persiguen.

Las grandes decisiones y las soluciones a problemas como el hambre o el acceso al agua potable provienen de los tomadores de decisiones políticas (sociales, ambientales y económicas) en el ámbito nacional e internacional, pero, sin duda, dichas decisiones se toman en un contexto social que puede llegar a influir en las mismas. Frecuentemente se escucha hablar sobre el gran poder de determinados gobiernos y corporaciones y de su influencia en las políticas nacionales e internacionales, pero también existe una larga trayectoria de logros sociales y medioambientales que se han conseguido gracias al convencimiento y compromiso activo de la ciudadanía.

Esta situación convierte a la ciudadanía en un objetivo central de las organizaciones sociales que persiguen cambios que beneficien a determinados colectivos vulnerables, constituyéndose la promoción de ciudadanía global en un ámbito estratégico de las ONG.

Sin embargo, la aproximación de las ONG a la ciudadanía puede realizarse desde muy diversos enfoques. Muchas veces se ha apelado a la ciudadanía a comprometerse con iniciativas concretas como colaborar con una ONG como socio/a o dar un donativo ante una situación de emergencia. Sin pretender quitar valor a estas iniciativas, desde una perspectiva de ciudadanía global las ONG debemos ser conscientes de las limitaciones de la acción individual-puntual-instrumental, frente al potencia de las acciones colectivas-transformadoras dirigidas a promover las soluciones a problemas relacionados con la pobreza y el desarrollo humano con la participación activa de la ciudadanía comprometida que forma parte de una red multiplicadora de transformación hacia un mundo más justo e inclusivo.

La cita es de: Arias, Begoña; Boni, Alejandra; Ortega, Mª Luz; y Rosado, Itziar (2015) El voluntariado transforma si sabemos cómo. ONGAWA Ingeniería para el Desarrollo Humano, Madrid.

 

Construyendo una comunidad digital. El caso de iAgua

ielektro_copy_paste

La semana pasada fui testigo de un proceso realmente interesante. Aunque podéis ver más en la página web de iAgua os resumo lo que pasó:

  1. iElektro lanza su página web.
  2. iAgua denuncia en redes sociales que es un plagio de la suya.
  3. Un buen número de personas –algunas con una considerable influencia en Twitter- critica públicamente la mala práctica de iElektro, en defensa de iAgua. Una de las vías, aunque no la única, es el hashtag #PlagioiElektro.
  4. Ante la presión, iElektro da marcha atrás y anuncia que retira la página web.

Aparte de que la historia demuestra que las redes sociales sirven para cambiar cosas, de lo que quiero hablar es del punto 3. ¿Qué lleva a varias decenas de personas a defender (en algunos momentos, dicho con todo el cariño, como auténticos “perros de presa”) a una plataforma que no deja de ser el negocio de terceras personas?

La respuesta es el trabajo de creación y fortalecimiento de una comunidad digital (blogueros con presencia en redes sociales en este caso), lo que en iAgua llaman la #WaterPeople, de la que por cierto soy parte. Llama la atención, en este sentido (y voy adelantando alguna cosa de la que hablaré más adelante), que muchos de los tuits criticando a iElektro expresaban el valor diferencial de la comunidad #WaterPeople, como algo que no podrían copiar, y que, si analizamos el hashtag #PlagioiElektro, la segunda palabra más utilizada es precisamente ésta, #WaterPeople.

Se trata de una comunidad, la #WaterPeple, que, visto lo de la semana pasada, estoy seguro que es la envidia de un buen número de entidades. Incluso de las ONG, que dudo que en un caso similar tuvieran esa respuesta de sus seguidores. Y eso que cuentan con una base social convencida y, por tanto, a priori, proclive a la defensa de su organización.

Y, ¿qué ha hecho iAgua bien, diferente, para que su comunidad tenga tal potencial? ¿Cómo crear ese sentimiento de apropiación hacia algo que, a priori, no es tuyo? Os dejo las que para mi son las ocho claves principales:

  • Recursos. En iAgua dedican mucho tiempo (y eso es también dinero) a cuidar y mimar a su comunidad. Parece de Perogrullo, pero conviene no olvidarlo, las cosas no salen solas.
  • Todos ganan (o estrategia win – win). iAgua y su comunidad crecen a la par. La plataforma se nutre de los contenidos de los miembros de la comunidad y cada uno de ellos se beneficia de la promoción que le hace iAgua. Lo que es bueno para uno lo es para otro (sentimiento de apropiación reforzado).
  • Cada uno como quiera, pero el agua siempre en el centro. Lo importante es hablar de agua, cada cual puede hacerlo a su manera. Desde post sesudos cargados de conceptos ingenieriles, hasta recopilatorios de canciones sobre el agua. Las barreras para formar parte de la comunidad son muy escasas por lo que es fácil que se amplíe, casi cualquiera tiene un hueco. El agua es la fuerza que une la comunidad y es mucho más intensa que las posibles diferencias (ideológicas o de otro tipo) entre sus miembros.
  • El valor del blog personal. Aunque escribas como miembro de una entidad, puedes hacerlo desde tu propio blog lo que facilita una comunicación más fresca, dinámica y escasamente cargada de corsés institucionales. Cualquiera pueden hablar contigo de tu post, cosa que nunca harán si lo escribe una entidad. El bloguero, además, comparte reconocimiento con su empresa, universidad, ONG, etc. lo que es un acicate para seguir teniendo un papel activo como parte de la comunidad.
  • Hacer explícito el valor de la comunidad. En iAgua lo hacen constantemente. Lo destacan en su web, lo dicen en redes sociales habitualmente y en cualquier evento oirás a sus miembros reconocer el valor de la #WaterPeople.
  • Reconocimiento a todos los miembros de la comunidad, aunque diferenciadamente. Desde que escribo en iAgua he estado en el puesto 50 y pico del ranking, el 13, el 7 y, en estos momentos, en el 4. Siempre he percibido la atención de iAgua y sus redes sociales hacia lo que escribía, pero según he ido subiendo escalones he notado que ésta se incrementaba tanto en cantidad como en calidad.
  • Diálogo continuo, tanto a nivel institucional como individual. Rara vez un tuit dirigido a iAgua o uno de sus miembros queda sin respuesta (haced la prueba con otras entidades similares). Y un tuit inicialmente dirigido a @iAgua puede ser contestado por @amaceira, por poner un ejemplo. Esto hace que la comunicación sea mucho más cercana y personal. El sistema hace evidente que iAgua no es un ente abstracto y que detrás de ella hay un equipo de personas trabajando, personas con las que compartes el interés por un tema.
  • Participación de agentes externos. El caso más paradigmático es Ignasi Serviá que actúa como dinamizador de la comunidad aunque no es miembro de iAgua (al menos que yo sepa). Que las conversaciones partan (y puedan partir) de personas externas “a la casa” normaliza las relaciones entre los miembros de la comunidad y, por tanto, las hace más fuertes. El reconocimiento de iAgua y sus miembros hacia Ignasi es continuo, lo que supongo que le anima a seguir.

Todo esto y mucho más hacen bien en iAgua (invito a Alejandro, David y Águeda a que maticen, completen o desmientan).

Y recuerden (atentas ONG) que pueden aprender de ellos, pero nunca les plagien, o tendrán que vérselas con la #WaterPeople😉.

Nota: La imagen de este post está tomada de la web de iAgua.

¿Dónde ingreso mi donativo? Sobre las ONGD y la banca (ética y no ética)

dinero

Parece que la posibilidad de hacer un donativo mediante una transferencia bancaria va perdiendo peso entre las opciones de colaboración que ofrecen las ONGD. Cada vez más, los donativos puntuales se gestionan a través de PayPal, pasarelas de pago propias, etc.

No obstante, no son pocas las que mantienen la opción de la transferencia, concretamente el 55% de las que pertenecen a la Coordinadora de ONGD – España. Antes de que esta opción desaparezca, he querido hacer un análisis de los bancos a través de los que las organizaciones te ofrecen esta posibilidad de colaboración. Para ello he revisado las páginas web de las organizaciones que forman parte de la citada plataforma (exceptuando coordinadoras autonómicas).

Como decía, el 44,7% de ellas no indica una cuenta para ingresar donativos en su web. Entre las que sí la ofrecen, el banco estrella es el Santander (30,2%), seguido de CaixaBank (27,6%), BBVA (15,8%), Popular (14,5%) y Bankia (13,2%). Triodos, el único banco ético que aparece, sólo es una opción para tres organizaciones (3,9%).

Os dejo la información en un gráfico:

grafico bancos

Y también en una nube de palabras:

nube

Como podréis observar, la nube huele poco a ahorro responsable. Recordemos al respecto, por poner un ejemplo, lo que se recogía en un material de la campaña Derecho a la Alimentación. Urgente:

Los bancos operan con los fondos que sus clientes les confían buscando obtener beneficios. Para ello invierten en diferentes empresas y actividades, utilizando productos financieros muy variados y complejos. Quizás no somos conscientes de que la entidad bancaria en la que hemos depositado una cantidad de dinero a plazo fijo está utilizando nuestro dinero durante el término de ese plazo en inversiones relacionadas con armamento, o en industrias extractivas que están teniendo un negativo impacto medioambiental en países en desarrollo, o en inversiones de carácter especulativo con productos alimentarios básicos,…

Aunque no estemos de acuerdo con ello, queramos o no queramos, nuestro dinero sirve a intereses muy diversos dependiendo de la entidad bancaria y/o del tipo de inversión que elegimos. Probablemente en la mayoría de los casos ni siquiera somos conscientes de ello; simplemente, al entrar en la operativa habitual de nuestro sistema económico y financiero, colaboramos con muchas de estas iniciativas de una forma acrítica.

(…)

Como se ha podido ver en los últimos años, las cuestionables prácticas de determinados operadores financieros provocaron una crisis financiera de enorme magnitud que ha contribuido a la crisis económica que estamos viviendo. El afán de lucro desmedido unido a la utilización incorrecta -en muchos casos maliciosa- de determinados productos financieros ha generado enormes beneficios para pocos y terribles pérdidas par la mayoría.

Y recordemos también, por poner algunos ejemplos, las campañas Banco Santander sin Armas, CaixaBank sin Armas y BBVA sin Armas, el informe Evolución de la banca armada en España, los desahucios, las preferentes, casos de especulación de alimentos y un largo etcétera.

Es evidente que las ONGD necesitan recursos para hacer su trabajo y que probablemente utilicen cuentas en esos bancos porque, al ser los mayoritarios entre la población, facilitan el donativo, o incluso puede que lo hagan porque los sistemas de gestión de esas entidades son mucho más cómodos y ágiles que los de la banca ética.

Pero también es verdad que (o al menos esa es mi opinión) las ONGD deben ser un referente ético y crítico en la sociedad y que nada debería ir en contra de esos principios y valores. Soy de los que piensa, además, que todo comunica y educa (o des-educa) y que trabajar con un banco cuyas prácticas son más que dudosas desde el punto de vista ético y moral, en parte, legitima sus prácticas. Además, manda a la sociedad un mensaje de que nos vale lo que hacen y que, además, no se puede cambiar porque no hay alternativas

Pero sí las hay. Os invito, por tanto a que, desde la crítica constructiva, pidáis  a vuestra ONGD que cambie de banco. En la web Finanzas Éticas, por poner un ejemplo, hay mucha información interesante al respecto.

“Dar por buena la ignorancia es renunciar a la democracia”

Estamos quizá empezando a salir, (…), de una época funesta en la que era de buen tono decir pestes de la cultura y convertir la incultura en seña de autenticidad. Una postura populista que, paradojicamente, coincide con el elitismo en la medida en que, tanto en un caso como en otro, supone una aceptación implícita de esa idea de que la “gente” tiene capacidades limitadas, que no hay que pedirle esfuerzos intelectuales excesivos, que basta con proporcionarle carritos de supermercado bien llenos, unos cuantos eslóganes simplistas y entretenimientos fáciles para que viva tan contenta, a gusto y agradecida. Y que la cultura debe ser exclusiva de una ínfima minoría de iniciados.

Es éste un concepto despectivo y peligroso para la democracia. Porque no podemos ser ciudadanos plenos ni electores responsables si consentimos pasivamente que nos manipulen los propagandistas, si aceptamos exaltarnos o calmarnos según lo dispongan los gobernantes, si nos dejamos arrastrar dócilmente a aventuras bélicas. Para poder tomar decisiones con conocimiento de causa, (…), un ciudadano necesita conocer en profundidad y de forma sutil el mundo que lo rodea. Dar por buena la ignorancia es renunciar a la democracia, es reducirla a un simulacro.

La cita es de: Amin Maalouf (2009) El desajuste del mundo. Alianza Editorial, Madrid.

La imagen de este post está tomada de la página web de Alianza Editorial.

Top 10 de las campañas y acciones de sensibilización y movilización social en 2015

Quinta entrega de estos premios simbólicos (disponibles ediciones de 2011, 2012, 2013 y 2014) a través de los que reconozco a las que para mi han sido las 10 mejores campañas o acciones de sensibilización y movilización social, en este caso del año 2015. Son las siguientes:

  1. Hologramas por la libertad de No somos delito. La idea que todo responsable de campañas hubiera querido tener, con impacto y muy necesaria contribución a la lucha contra la Ley Mordaza.
  2. DesAUTOxícate de la Asociación de Ciencias Ambientales. Una vez más, se demuestra que la vivencia personal es una excelente estrategia de sensibilización. Si además lo acompañas de una buena estrategia de difusión el impacto está prácticamente asegurado.
  3. O te duchas en cuatro minutos o estás muerto. Un invento que debería venir de serie en todas las viviendas.
  4. Atlas de iniciativas vecinales los Madriles de Civics. Increíble trabajo que no podía faltar en este top 10.
  5. Alargaescencia de Amigos de la Tierra. Original contribución a la lucha contra la obsolescencia programada con mapa de iniciativas incluida.
  6. Blinda tus derechos de Amnistía Internacional, Greenpeace y Oxfam Intermón. Una campaña a la que todos nos deberíamos sumar (o haber sumado).
  7. Espacio iAgua para ONG. No son una campaña, ni tampoco una acción, pero contribuyen a la sensibilización de la sociedad abriendo canales para que las ONG comuniquen y reconociendo su labor a través de sus premios anuales.
  8. Marcha por el Clima de Alianza por el Clima, por haber conseguido poner el cambio climático en la agenda y por demostrar que decenas de organizaciones pueden trabajar juntas hacia un objetivo común.
  9. Manual breve del consumidor responsable de La Marea. Aunque tampoco es una campaña como tal, hay que reconocer que un medio de comunicación vaya más allá y contribuya a la sensibilización de la ciudadanía.
  10. No tires tu influencia por el váter de ONGAWA. Nuevos estilos de comunicación y enfoque novedoso de acercamiento hacia los y las periodistas, haciendo hincapié en su capacidad de generar opinión e influir sobre la sociedad para contribuir a los Derechos Humanos.

 

“Nada es más importante para una democracia que unos electores bien informados”

Hace no mucho empecé a ver The Newsroom. Se trata de una serie sobre el equipo de las noticias de la noche de un canal por cable que trata de cambiar el enfoque del programa hacia una cobertura objetiva de la actualidad política social y económica enfrentándose a los obstáculos comerciales y corporativos que giran alrededor del mundo de los medios de comunicación. Cuenta, en definitiva, lo complejo que es para un medio ofrecer un servicio público.

Pero se empeñan en conseguirlo. En uno de los primeros capítulos, Will McAvoy, el presentador, justifica su decisión con un discurso al inicio de una de las emisiones que invito a leer u oír a cualquiera que se dedique o se vaya a dedicar al periodismo. Dice, más o menos, lo siguiente:

(…) esta noche, inicio este programa (…) disculpándome ante el pueblo americano por nuestro fracaso. El fracaso de este programa, durante el tiempo que llevo al frente, a la hora de informar y educar con éxito al electorado. Permítanme aclarar que no me disculpo en nombre de todos los periodistas televisivos y que no todos ellos les deben una disculpa. Hablo en mi nombre.

He sido cómplice de una serie de fracasos lenta y repetidamente no reconocidos ni corregidos, que nos han traído hasta el presente. Soy uno de los líderes de una industria que malinterpretó los resultados electorales, contagió el miedo al terrorismo, estimuló la controversia y no informó sobre los grandes movimientos que se han producido en nuestro país. (…). La razón del fracaso no es un misterio. Nos vendimos por el share.

En la infancia de la comunicación de masas, el Colón y el Magallanes del periodismo, William Paley y David Sarnoff, fueron a Washington a hacer un trato con el Congreso. El Congreso permitiría a las incipientes cadenas el libre uso de las ondas a cambio de un servicio público. Ese servicio público sería una hora de emisión cada noche para la difusión de información, o lo que hoy llamamos noticias de la noche. El Congreso, incapaz de prever la enorme capacidad que tendría la televisión para proporcionar consumidores a los anunciantes, no incluyó en su acuerdo el requerimiento que habría cambiado enormemente y para bien nuestro discurso nacional. El Congreso olvidó añadir que bajo ninguna circunstancia podría haber publicidad pagada durante las emisiones informativas. Olvidaron decir que los contribuyentes te entregan las ondas gratis, y durante 23 horas diarias, para sacar un beneficio. Pero que durante una hora por las noches, trabajas para ellos.

Y ahora, esos noticiarios presentados a lo largo de la historia por genuinos periodistas (…) deben competir con gente como yo, un presentador de televisión por cable, que comparte negocio con los productores de realitys. Y ese negocio nos proporcionaba beneficios, pero News Night abandona ese negocio. Algunos de los mejores periodistas americanos de la historia están trabajando en este momento. Mentes excepcionales con años de experiencia y devoción por difundir noticias. Pero estas voces son una pequeña minoría, y no tienen la mínima oportunidad cuando el circo llega a la ciudad. Abandono el circo, cambio de equipo. Me voy con los que van perdiendo. He evolucionado. Aún creen que pueden ganar y espero que me enseñen alguna cosa.

Desde este momento decidiremos qué ocurre en nuestro espacio y cómo presentarlo, basándonos en que nada es más importante para una democracia que unos electores bien informados. Nos esforzaremos por poner la información en un contexto más amplio, porque sabemos que muy pocas noticias nacen en el momento que llegan a través de nuestro cable. Seremos defensores de los hechos y enemigos de la insinuación, la especulación y la sandez. No somos camareros sirviéndoles la noticia como les gusta que se la preparen. Ni somos ordenadores que dispensan sólo datos, porque las noticias sólo son útiles en el contexto de la humanidad. No me esforzaré por supeditar mis opiniones. Pero me esforzaré por exponerles opiniones informadas diferentes a las mías.

La imagen para este post está tomada de Wikipedia.

Atributos de ciudadanía global

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En algunas ONGD (desafortunadamente no en todas) se habla a menudo de ciudadanía global. Se trata de un concepto que creo que todavía no hemos sido capaces de explicar en qué consiste e incluso me atrevería a decir que no creo que todos los que trabajamos fomentándola la definamos de la misma manera.

Intentando contribuir a un mejor entendimiento de esta idea, comparto los atributos de ciudadanía global recopilados en El voluntariado transforma si sabemos cómo:

Conocimiento y sensibilización

  • Justicia social y equidad: comprensión de las desigualdades e injusticias dentro y entre las sociedades. Conocimiento de las necesidades humanas y de los Derechos Humanos, sobre todo de los más empobrecidos.
  • Comprensión de las interrelaciones económicas, políticas, sociales, culturales y ambientales entre el Norte y el Sur, así como en el seno de las sociedades.
  • Comprensión de la propia identidad y de las diversidades que existen dentro de las sociedades y cómo las vidas de los otros pueden enriquecer la nuestra. Conocimiento de los prejuicios hacia la diversidad y cómo pueden ser combatidos.
  • Comprender el significado ético de la comunidad mundial de iguales, de nuestras responsabilidades como ciudadanos globales y de las propuestas políticas para su realización.
  • Conocer el poder y cómo tener impacto para revertir situaciones a través de los procesos y mecanismos de participación e incidencia ciudadana.
  • Conocer las desigualdades de género causadas por el sistema patriarcal y cómo producir cambios para lograr la igualdad de género.
  • Conocer la naturaleza de los conflictos y cómo manejarlos constructivamente.

Habilidades de la ciudadanía

  • Capacidad de negociar y llegar a compromisos.
  • Capacidad de influir en otras personas y ejercer el liderazgo.
  • Capacidad de comunicar y colaborar con otros/as.
  • Capacidad de deliberar, tener voz y escuchar.
  • Capacidad de imaginar y realizar proyectos orientados al bien común.

Actitudes basadas en valores

  • Respeto y conocimiento del entorno y la vida dentro de él. Voluntad de considerar a las futuras generaciones y actuar de una forma responsable.
  • Empatía: sensibilidad hacia los sentimientos, necesidades y vidas de otras personas en el mundo, sentido de una humanidad común, de necesidades comunes y derechos.
  • Identidad y autoestima: sentimiento de la propia valía e individualidad.
  • Voluntad de vivir con las diferencias y de resolver conflictos de manera no violenta.
  • Conciencia crítica; actitud investigadora y no conformista.
  • Compromiso con la justicia social y la equidad: interés y preocupación por los temas globales.
  • Compromiso con la justicia y disposición para trabajar por un mundo más justo.
  • Sentido de la eficacia y de que se puede tener un impacto en la vida de los demás. Optimismo hacia la transformación social.

La información ha sido extraída de: B. Arias, A. Boni. M. L. Ortega e I. Rosado (2015) El voluntariado transforma si sabemos cómo. ONGAWA, Madrid.